23. dic., 2018

La Mayor Biodiversidad de Europa


Los casi 600.000 km2 que abarcan la Península Ibérica y las Islas Baleares conforman un área de gran diversidad en cuanto a clima, altitud, distribución del territorio y tipos de sustratos. La influencia oceánica en Galicia, el norte de Portugal y la cornisa cantábrica favorece la presencia de especies que requieren mucha humedad, debido a las abundantes precipitaciones, las temperaturas suaves y las heladas escasas o inexistentes. La aridez de la cuenca del Ebro y del sureste ibérico propicia especies con requerimientos bajos de agua, que soportan bien la sequedad ambiental, el calor y unas precipitaciones muy escasas e irregulares. Las grandes variaciones de temperatura (continentalidad) del interior peninsular benefician a especies austeras que aguantan mucho calor en verano y heladas en invierno, con una distribución de las lluvias muy concentrada en la primavera y el otoño. El aislamiento geográfico de la alta montaña y la insularidad balear han favorecido endemismos (especies exclusivas de estos medios). A esto hay que añadir la barrera pirenaica y las zonas costeras, que han hecho de la región un espacio más aislado que otros. Finalmente, la calidez de la cuenca del Guadalquivir propicia especies adaptadas a un clima en general seco, temperaturas más o menos suaves y heladas escasas.